Si tomamos alguna de las definiciones de depresión que nos ofrecen recursos de Internet, la depresión se califica como un estado de trastorno mental, también se considera una enfermedad que afecta de manera negativa en nuestra capacidad de pensar, sentir y actuar de manera normalizada y sana.
Según el Ministerio de Sanidad, en España entre el año 2017 y 2020 el porcentaje de mujeres con trastornos depresivos era del 5,9% y en hombres del 2,3%.
¿Y dónde se inicia la depresión? Te lo has preguntado alguna vez… Muchas veces se vuelve imperceptible ese momento en el que dejaste de sentirte en paz o con la sensación de que todo iba bien. De repente un día te das cuenta que te sientes mal, que has perdido las ganas o que ya no tienes la misma energía y motivación para afrontar los problemas habituales de la vida.
En estados de depresión y tristeza muchas veces la persona ya no sabe ni el motivo de porqué se siente así, y lo achaca a lo primero que pasa en el día, siendo solamente el recordatorio de cómo se siente.
Conscientes de la dificultad de conocer donde se inició la fase previa a la depresión, quizá te sea útil pensar en el último tiempo en donde te sentiste bien, en donde todo funcionaba, porque a partir de ahí podrás localizar más fácilmente el momento o etapa previa a la depresión.
Si medianamente has localizado ese último momento bueno, en este punto te lanzo algunos cuestionamientos que quizás sea bueno hacerte, como por ejemplo: qué te estaba pasando… que estabas viviendo… te estabas escuchando lo suficiente cuando empezó la tristeza… seguramente no.
Habitualmente la depresión es la consecuencia de haberte abandonado, de haberte estafado a ti misma, de haberte dejado de escuchar y de haberte dejado de atender para atender a otras personas.
En el caso de mujeres… hay algunos motivos con los que me encuentro en consulta, como son:
- Se entregan a la familia; al trabajo; a la relación… y se olvidan de ellas poco a poco hasta que finalmente ya ni se encuentran.
- Al volver a mirarse ya es tarde, ya están tristes, ya han entrado en depresión.
- Hacen renuncias continuas en pro de otras personas. Se dejan en último lugar para atender y satisfacer las necesidades de sus seres queridos y olvidan que ellas también son importantes en esta historia.
- Otro motivo también es no conocerse apenas. Desconoce sus dinámicas internas, sus neurosis, sus heridas, sus deseos o ilusiones. Tan solo puede percibir leves pinceladas de todos estos aspectos, sin embargo, en realidad se mira al espejo y no se reconoce a ella misma.
- Dejan de escuchar sus propias necesidades. Aprendieron que tenían que quedarse en último lugar porque eso era lo correcto.
- Estar entretenidas en las rutinas del día a día, que desvían el foco de la escucha interna y el auto cuidado…
La Depresión es un buen aliado a modo de <señal de alarma>, nos indica que algo no está yendo del todo bien, también nos indica la necesidad de parar y empezar a mirar para adentro, en definitiva, nos avisa de nos tenemos que atender.
Por esto, te animo a hacerte algunas preguntas que te ayudarán a volver a ti:
- ¿cómo estás?
- ¿cómo te sientes?
- ¿qué necesitas?
- ¿cómo te estás cuidando?
Es volver a recuperar tu cuidado, volver a ponerte en un lugar de importancia en tu sistema familiar, y sobre todo a empezar a conocer cuáles son tus heridas para poder sanarlas.
Si cada día sales de casa para iniciar tu rutina habitual, y vuelves a casa, a tu hogar, para recogerte y recomponerte energéticamente, con alimento, descanso y reparación, por qué no haces lo mismo replegándote hacia ti misma, volviendo a ti…
Una vez una persona a la que acompañé durante un tiempo me dijo algo que me impacto <he vivido en tantos personajes que ya ni siquiera sé quién verdaderamente soy> esta frase la recuerdo como si fuera ayer. Y realmente así era, necesitaba volver a encontrarse y volver a atenderse. Porque quién mejor que tú misma sabes lo que necesitas, sabes de tus heridas y de tus experiencias dolorosas.
¿Qué quieres hacer con todo esto?
Tienes varias alternativas que se me ocurren…
- Seguir como si esta depresión no te estuviera hablando y dando una señal de alarma, donde el paso siguiente sería empezar a medicarte, luego el cuerpo empezará probablemente a enfermar y somatizar aquello que no estás mirando. Lo cual no es un buen pronóstico.
- Puedes seguir echado la culpa a las personas de tu vida que en un momento dado te hicieron daño, o no te hicieron sentir importante, o lo que sea que pasase, para mantenerte en la depresión lo que te llevaría al primer punto.
- O bien, puedes ponerte protagonista de esta historia, empezar a responsabilizarte de tus sentimientos y emociones y dejarte acompañar, de manera que el camino de salida del túnel sea más fácil en compañía.
Porque recuerda una cosa “No es lo que te pasa, sino lo que haces con lo que te pasa”. Es desde este cambio de enfoque en donde verdaderamente podrás tomar las riendas de la situación y podrás redirigir el GPS al camino de la paz interna y la felicidad, porque de lo contrario el GPS te seguirá llevando hacia el acantilado.
Cuando la vida nos planta delante una crisis, puedes vivirla como una tragedia, o puedes vivirla como una oportunidad de reinventarte y de salir del túnel con más fuerza, con más sabiduría y con más herramientas de las que tenías cuando entraste en él. Solo tu puedes decidir qué hacer, toma tu poder, toma tu responsabilidad y camina.
Porque… recuerda… sé AMOR en acción.